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Quis sicut Deus?

 
 


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Datos y fechas importantes año 2007

 
Pastoral Vocacional

Sobre la vocación

   1. Elección divina:

Cristo cuando nos llama, nos llama por nuestros nombre (Yo te he llamado por tu nombre. Is 43, 1), no como a  alguien desconocidos, sino como aquellos a los cuales conoce desde siempre. Y no nos llama por nuestros méritos, sino por simple predilección divina (Llamó a los que quiso. Mc .3, 13.); él nos ha elegido (No me habéis elegido vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros. Jn 15, 16.). desde el comienzo del mundo Dios ya nos tenía presentes en su mente (Nos eligió antes de la creación del mundo. Ef 1, 4.), y nos llamó para una gran obra, obra que supera toda expectación humana (Nos llamó con vocación santa, no en virtud de nuestras obras, sino en virtud de su designio. 2 Tim 1, 9.).

   2. Correspondencia pronta, sin dilaciones:

Pero ante el llamado apremiante de Cristo, no resta mas que responder y responder sin dilaciones, sin grandes elucubraciones (Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que antes vaya a dar sepultura a mi padre. Pero Jesús le respondió: Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos. Mt 21, 22.). la respuesta a Jesús debe ser pronta y generosa (Al pasar vio a Leví el de Alfeo sentado al telonio, y le dijo: Sígueme. El, levantándose, le siguió. Mc 2, 14.).

   3. Llamada a través de otros

(Andrés) encontró a su hermano Simón y le dijo: Hemos hallado al Mesías, que quiere decir el Cristo. Le condujo a Jesús, que, fijando en él la vista, dijo: Tú eres Simón, el hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas, que quiere decir Pedro. Jn 1, 41-42.

Fijó la vista (el Bautista) en Jesús que pasaba y dijo: He aquí el Cordero de Dios. Los dos discípulos, que le oyeron, siguieron a Jesús. Jn 1, 36-37.

   4. A veces no coincide con nuestros planes

Saber que toda nuestra vida solamente tiene sentido y encuentra su fin en Dios, sin Dios cualquier obra o meta que alcancemos estará vacía, hueca y no tendrá para nosotros valor, ni nos producirá felicidad ((Jonás, el profeta) levantóse para huir lejos de Yahvé, a Tarsis; bajó a Jope y halló un barco que estaba para ir a Tarsis. Pagó el pasaje y entró en el barco para irse con ellos a Tarsis, lejos de Yahvé. Jon 1, 3.). El ejemplo del jóven rico que podría haber sido uno de los discìpulos de jesús y quedar grabado su nombre en el cielo y ser conocido por todas las generaciones, sin embargo su recuerdo fue solamente para su vergüenza (El joven rico y su negación a seguir a Cristo: Mt 19, 16-26.)

   5. Las excusas

Muchas son las excusas que podemos ponerles a Jesús, muchas podrán ser las razones por las que le digamos aún no, me falta tiempo, tengo que pensarlo, etc. (Un hombre daba una gran cena, e invitó a muchos. Y envió a su criado a la hora de la cena para decir a los invitados: Venid, pues ya está todo preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: he comprado un campo y tengo necesidad de ir a verlo; te ruego que me des por excusado. Y otro dijo: compré cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlas; te ruego que me des por excusado. Lc 14,16-20.); pero quien se puede negar a la llamada de un rey tan grande y que nos invita a una misión tan grande.

   6. El premio

Él nos promete algo muy grande, algo que solo está destinado para aquellos que son de sus más íntimos, sus amigos de confidencia. Solamente aquellos que han sabido decirle que sí, y que han llegado a ser fieles hasta el último. Señor dame la gracia de serte siempre fiel, (Al que venciere le daré el maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce sino el que lo recibe. Apoc 2,17.). Jesús nos promete (En verdad os digo que no hay nadie que, habiendo dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos por mi y por el Evangelio, no reciba en esta vida cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y campos, con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. Mc 10, 29-31.)

 

   Especiales llamamientos de Dios

 

            La llamada personal de Jesús, nuestra vocación, es algo precioso, algo grandioso, algo por lo cual uno es capaz de vender todo, de dejar todo, de olvidarse incluso de uno mismo: También se dice que es semejante el reino de los cielos a un comerciante que anda en busca de perlas finas, y hallando una muy preciosa, vende cuanto tiene y la compra [...]. En comparación con aquélla, nada tiene valor, y el alma abandona todo cuanto había adquirido, derrama todo cuanto había congregado, se enardece con el amor de las cosas celestiales, no siente placer en las cosas terrenas y considera como deforme todo lo que le parecía bello en la tierra, porque sólo brilla en el alma el resplandor de aquella perla preciosa (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 11 sobre los Evang.).

            Hay momentos en nuestra vida que debemos tomar determinaciones, algunas mas importantes que otras, siempre tenemos que estar decidiendo, pero hay un momento en nuestra vida, donde debemos decidirnos y de esa decisión depende toda nuestra felicidad: El descubrimiento de la vocación personal es el momento más importante de toda existencia. Hace que todo cambie sin cambiar nada, de modo semejante a como un paisaje, siendo el mismo, es distinto después de salir el sol que antes, cuando lo bañaba la luna con su luz o le envolvían las tinieblas de la noche. Todo descubrimiento comunica una nueva belleza a las cosas y, como al arrojar nueva luz provoca nuevas sombras, es preludio de otros descubrimientos y de luces nuevas, de más belleza (F. SUÁREZ, La Virgen Nuestra Señora, p. 80).

            En el momento de elegir que camino será el que Dios tenga determinado para mí, desde toda la eternidad, nada mejor que ponernos en oración, ya que a través de la oración somos mas libres para elegir y podemos conocer con mas claridad lo que Dios quiere de nosotros: Comencé a rezar muchas oraciones vocales y a procurar que todas me encomendasen a Dios que me diese el estado en que le había de servir; mas todavía deseaba no fuese monja, que éste no fuese Dios servido de dármele, aunque también temía el casarme (SANTA TERESA, Vida, 3, 2).

            Tener mucho cuidado de preservar la llama de la vocación el mundo pueden ahogarla, pueden destruirla: Calla: No olvides que tu ideal es como una lucecica recién encendida.- Puede bastar un soplo para apagarla en tu corazón (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 644).

   Respuesta personal a la llamada de Dios. Dios llama en el momento oportuno

            El Señor llama en muchos momentos, en diferentes etapas, tal vez a algunos muy jóvenes, tal vez a otros mas grandes, lo cierto que cuando lo hace no repite la invitación (al joven rico, solamente lo llamo una vez y este no quiso seguirlo), debemos estar prontos para oir su vos: Pero, ¿por qué no llamó a Mateo al mismo tiempo que a Pedro y a Juan? Porque aún no estaba bien dispuesto. Aquel que conoce bien el fondo de los corazones sólo llama a quien está dispuesto a obedecer (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. II, p. 11).

            Es inimaginable la dignidad del llamado de Dios, no somos capaces de comprender lo que significa esa predilección de Jesús por nosotros, entre tantas criaturas, me llamo a mi: Si Dios nos ha elegido entre una infinidad de criaturas posibles para desempeñar un papel en la creación, esto es un hecho que nosotros no podemos cambiar y ante el cual la única actitud digna de un hombre es la de aceptarlo tal cual es, porque ni depende de nosotros ni dejará de ser así porque pretendamos ignorarlo. (F. SUÁREZ, La Virgen Nuestra Señora, p. 81).

   Dios da las gracias necesarias para perseverar

            Muchas veces resulta tentador el pensar de que no somos dignos y capaces para llevar a cabo tal misión, indiscutiblemente nunca seremos dignos, pero Dios nos dará las gracias para que podamos cumplir, si somos fieles, lo que él mismo nos ha encomendado: A los que Dios elige para una misión los dispone y prepara de suerte que resulten idóneos para desempeñar la misión para la que fueron elegidos (SANTO TOMÁS, Suma Teológica, 3, q. 27, a. 4 c).

            Dios tiene pensado desde toda la eternidad un camino para nosotros, un camino que nos conducirá a la eternidad y además nos hará santos y felices, para este camino ha determinado un sinnúmero de gracias para poder llevar adelante mi vocación, pero solamente si elijo y soy fiel al llamado: En una ocasión vi un águila encerrada en una jaula de hierro. Estaba sucia, medio desplumada; tenía entre sus garras un trozo de carroña. Entonces pensé en lo que sería de mi, si abandonara la vocación recibida de Dios. Me dio pena aquel animal solitario, aherrojado, que había nacido para subir muy alto y mirar de frente al sol (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 11).

   El Señor llama de muchas y diferentes maneras

            Saber escuchar la voz de Jesús, voz que se puede manifestar de distintas maneras: Hay tres géneros de llamamiento. Uno, cuando nos llama Dios directamente; otro, cuando nos llama por medio de los hombres; y el tercero, cuando lo hace por medio de la necesidad (CASIANO, Colaciones, 3).

 

   Los padres y la vocación de los hijos

            La llamada de Dios está por encima de cualquier criatura, de cualquier persona, porque Dios está por encima de todo: «Nesciebatis quia in his quae Patris mei sunt oportet me esse?» -¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre? Respuesta de Jesús adolescente. Y respuesta a una madre como su Madre, que hace tres días que va en su busca, creyéndole perdido. - Respuesta que tiene por complemento aquellas palabras de Cristo, que transcribe San Mateo: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí» (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 907).

Venid y lo veréis. La vocación sacerdotal en la pastoral de la Iglesia
«Venid y lo veréis» (Jn 1, 39). De esta manera responde Jesús a los dos discípulos de Juan el Bautista, que le preguntaban dónde vivía. En estas palabras encontramos el significado de la vocación.
Así cuenta el evangelista la llamada a Andrés y a Pedro: «Al día siguiente, Juan se encontraba en aquel mismo lugar con dos de sus discípulos. De pronto vio a Jesús que pasaba por allí, y dijo: '¡Éste es el cordero de Dios!'. Los dos discípulos le oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, viendo que lo seguían, les preguntó: '¿Qué buscáis?'. Ellos contestaron: 'Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde vives?'. Él les respondió: 'Venid y lo veréis'. Se fueron con él, vieron dónde vivía y pasaron aquel día con él. Eran como las cuatro de la tarde. Uno de los dos que siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Encontró Andrés en primer lugar a su propio hermano Simón y le dijo: 'Hemos encontrado al Mesías (que quiere decir Cristo)'. Y lo llevó a Jesús. Jesús, al verlo, le dijo: 'Tú eres Simón, hijo de Juan: en adelante te llamarás Cefas, (es decir, Pedro)'» (Jn 1, 35-42).
Esta página del evangelio es una de tantas de la Biblia en las que se describe el «misterio» de la vocación; en nuestro caso, el misterio de la vocación a ser apóstoles de Jesús.

 

 

 

Jornadas vocacionales:
9 de junio
11 de agosto
20 de octubre

Retiro vocacional  de jóvenes
22, 23 y 24 de junio
16, 17 y 18 de noviembre

Jornada vocacional de jóvenes (chicos y chicas)
8 de septiembre

Jornada de monaguillos:
15 de septiembre