Ya se había tomado la decisión de utilizar la Casa de Encuentros para la construcción del nuevo Seminario, así lo expresa el mismo Obispo: “se están concluyendo las obras de «El Volcán», para el seminario diocesano”.
Desde hace aproximadamente 4 años, por iniciativa del Obispo se inició la obra, en principio para casa de Encuentro Diocesano y después para Seminario Diocesano, destinándose la casa actual del actual Seminario, en la calle Lavalle 1237, para la Casa de Encuentro.
Se han construido 26 habitaciones, con capacidad para dos camas, con baño, cocina, comedor, aulas, capillas, caldera, etc.
Esta obra se ha podido llevar a cabo con la ayuda de los católicos alemanes, con dos rifas y subsidios del Gobierno Nacional y provincial.
Últimamente se han recibido tres ayudas importantes de la colecta Mas por Menos y del Gobierno Nacional para el equipamiento de muebles y del Gobierno Nacional para la conclusión de la obra.
Con referencia a las ayudas del gobierno Nacional y provincial, el Obispo de San Luis ha manifestado que es obligación de las autoridades así hacerlo. Nuestra legislación argentina así lo dispone en sus leyes. De este modo otros gobiernos no sólo han ayudado a equipar seminarios sino que los han realizado en su totalidad, en otras diócesis.
“Debe tenerse en cuenta -manifestó el Obispo- que en todas las diócesis del país se trabaja en el mismo estilo, sin excepción. Y si bien es cierto que hay muchas otras cosas que hacer, es deber de la Iglesia preocuparse, en su propio ámbito para llevar adelante la misión que le corresponde, que en definitiva no tiene otra finalidad que el bien del pueblo de los fieles, de todos los habitantes de la provincia”.
Agradeció finalmente a la providencia divina, en la que se apoyan todas las iniciativas, proyectos y realizaciones de la Iglesia, que se sirve de los hombres e instituciones para esta instrumentalidad de los medios humanos.
Gracias a Dios la ubicación del nuevo edificio es realmente providencial, ya que al estar alejado de grandes medios urbanos, es la principal característica con la cual deben contar los seminarios, para poder formar en el silencio, Cristo estuvo 40 días en el desierto antes de comenzar la vida pública. De la misma manera los seminaristas deben vivir esta etapa de profunda unión con Dios, lo que les permitirá (a los seminaristas) más tarde, poder hablar de la abundancia de su corazón.
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