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Quis sicut Deus?

 

 
 
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PROLOGO

           

Es nuestra intención recordar de alguna manera los inicios de la creación del Seminario Diocesano: “San Miguel Arcángel”, en el cual me he formado y ahora me encuentro ejerciendo como superior.
            Deseamos hacerles llegar a ustedes algunos elementos claves con lo que puedan juzgar por sus propios medios, de que manera y con que fines fue creado.
            En primer lugar evocaremos, los documentos más importantes que puedan servirles para saber de que manera fue llevándose a cabo esta labor, por parte de nuestro Obispo (en un primer momento Mons. Juan Rodolfo Laise, en la actualidad Mons. Jorge Luis Lona) y sacerdotes, junto también a los primeros seminaristas, hoy ya sacerdotes.
            Es muy grato releer el auto pastoral, por la que se crea el Seminario, los santos a los que se invoca. En una palabra recordar los primeros pasos, que dieron como fruto esta magnifica obra, que permite hoy en día la formación de pastores capaces de guiar a la Vida Eterna al pueblo de Dios, en esta porción de San Luis.
            No pretendemos con esto dar un exhausta recopilación de datos, sino más bien una escueta pero precisa colección de hechos que permitan tener una noción (para aquellas personas que desconocen la historia del seminario), de lo que fue desde sus inicios hasta hoy en día, esta casa de formación sacerdotal.
            Globalmente primero veremos la historia del seminario, haciendo un poco de revisión, Mons. Carlos María Cafferata, su tarea, la llegada de Mons. Laise, y sus expectativas para la diócesis. La cantidad de sacerdotes que la diócesis tenía, los seminaristas que había, etc.
            La primera inquietud que tuvo y su mayor deseo, fue la creación de un seminario, de donde surgieran muchas vocaciones (futuros pastores del rebaño de Dios), capaces de evangelizar estas tierras sanluiseñas.
            Esta gran preocupación lo llevo a “ponerse manos a la obra”, primero a través de la oración (que sigue acompañando la vida de los sacerdotes y seminaristas); con lo cual gran parte de los sueños estaban puestos en manos de Dios.
            Pronto comenzó a sentirse el peso de la oración, ya el año 1979 se crea el seminario, a través de un Auto pastoral (aunque todavía sin un edificio propio), inmediatamente fue utilizado unas instalaciones en la misma ciudad de San Luis, pero pronto por inspiración del Espíritu Santo surge la idea de utilizar, un terreno donado para Casa de Encuentro, para la construcción del futuro Seminario Diocesano.
            De esta manera en el año 1980 comienzan las obras de construcción en El Volcán, en este punto veremos un poco la historia; la bendición de la piedra fundamental de la Casa de Encuentro. La decisión de construir el edificio del Seminario; su estructura edilicia y también las etapas por las que fue remodelándose y al mismo tiempo ampliando el edificio.
            También recordaremos, el equipo de formadores que estuvo presente desde el principio, al igual que los seminaristas.
            Y por último un paso por los años sucesivos a su creación hasta llegar a la actualidad. Donde trataremos de cotejar algunos datos, con respecto a número de seminaristas que han ingresado por año, y cuantos son lo que han llegado a sacerdotes, etc..
            No nos olvidaremos de dar un pantallazo general en la actualidad, el número de seminaristas y los formadores que se encuentran.
            Por lo tanto el objetivo principal de esta monografía es concluir: primero, la importancia de los seminarios para la evangelización de los cristianos y no cristianos, para la dispensación de los sacramentos, para extender a lugares inhóspitos el mensaje de la salvación; en una palabra la importancia de la formación plena y según el Magisterio de futuros sacerdotes capaces de dar la vida por el Reino de los Cielos y por las almas encomendadas a su cuidado; y en segundo lugar  nos tomaremos la tarea de demostrar que todo lo dicho, se ha cumplido, y que gracias a la presencia del seminario en San Luis, podemos afirmar que se ha contribuido a la edificación del Reino de Dios, ya aquí en la tierra.